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«Todo me es más que memoria»·

«Todo me es más que memoria»·
-L. Aragón-













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sábado, 3 de marzo de 2012

MADRE



















Quizás un día, madre ,

ANOCHECE,

pueda escalar las sombras

sin que suban estrellas de sal por mi garganta,

un día amado, madre, detrás de cada brote

de mariposas verdes.

Provocaré a las nubes a cielo descubierto, parecerá,

que nunca el cielo, madre, habrá llovido tanto

tan fuera de ti.

Tengo apresado el sol, maniatado,

denuncio

su brillo

tan fuera de tus ojos,

paraíso de títeres fríos y sopas de carmín.

Hago fusilamientos con cintas y cajas de bombones

en una habitación

poblada sin tus brazos.

No está blanca la ausencia, el dolor,

lo guardo con manojos, lo encierro en relojes de pólvora,

lo vuelvo del revés

y lo pongo

en bolsitas de arroz.

Un tiempo de burbujas, ayer,

la textura de un grito

que tiembla su cuerpo en amapolas.

La margarita blanca,

la campanilla que violenta,

un junco atardece los juegos del aire.

Entregada a tus labios de joven muchacha

tampoco le perdono a las sombras,

la estrella, la sal, el azúcar,

su endemoniado giro.

¡Profetas...

ladrones...

crujidos... las nubes!

¿Y dónde?

¿Y quién?

¿Qué batalla?

Caricias, caricias,

¡tu caricia!

Nunca la O desaparece en la faz de la tierra,

nunca la N cayó de la trampa,

las venas corriendo de firme ante la luz,

gritando a muerte frente al hierro,

la mordedura de la paja, el verano amarillo,

la hoja,

la sombra del agua

y el pozo

por el que sube el río tumbado en el trigo

que cargan tus brazos.

La brisa ordenando tu pelo,

tu pelo izado en el adiós:

BANDERA BLANCA DE SILENCIO.

Un abrazo de espera, un látigo

cruza de nuevo la estrella, la sal, el azúcar,

la noria que corre de puntillas

hinchando abanicos

en los pinceles de la pena.

Cartera azul

tus zapatos de seda y de hambre,

tu risa,

la hermosa figura de tus lazos

y una torta de migas

tu falda de alegre muchacha.

Tu vida,

mi vida, madre, son

un rasguido que no puede cerrar

el corazón del tiempo.