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«Todo me es más que memoria»·

«Todo me es más que memoria»·
-L. Aragón-













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martes, 12 de enero de 2010

SI TE DEMORAS

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SI TE DEMORAS















Si te tardas,
si tan sólo te llegas después de la esperanza,
si vacías tu sombra de ti mismo
para ser más irreal,
y apareces después merodeando las alturas
en un rastro de blancura
donde escribe la muerte su diario...

Si te encuentro por los márgenes perdidos
¡nunca tú!

Si te llamas escéptico y mentira
y tu nombre lleva signo de batalla,
de irremediable todo
y te inscribes en los cuadernos azules
donde borda el silencio sus lágrimas de fuego...

Si te borras con la lluvia
y te rompen los adverbios de la rabia
que me obliga a ser blasfema y creador
y te cuento con un día y dos suspiros
y me apremia el infinito donde tiendo,
inexactos,
los fragmentos que me quedan
cuando soy este sollozo permanente,
esta terca manera de quebrarme,
este largo temblor de marioneta…

Si me instalo como un lobo sin guarida
en la silla más cercana a tu niñez,
y te rezo y cae el cielo,
¡y no llegas!
¡y te tardas!
porque has vaciado tu sombra de ti mismo
y eres ya tan irreal...
que podría tocarte
con la punta de mi muerte.
















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CORTADO ANTES DE QUE FLORECIERA





CORTADO ANTES 

DE QUE FLORECIERA




«Y esto te lo digo a ti,
a ti que cuando sonríes haces pensar
en el comienzo del mundo»


-Vicente Huidobro-







foto, 22 de noviembre






De todas formas
abandono todo lo que no sea voz y te traiga,
en medio del asedio,
todo lo que no sea calle
donde,
desde hace siete días,
estás cortando el aire a campanadas.
Abandono esta orilla confusa donde jamás has existido,
este agua que ni siquiera moja,
este diluvio subterfugio.
Reniego de esta lágrima prófuga,
este redoble de silencio
que cae en el centro del pecho del domingo
y lo hace trizas.
Abandono esta forma de decir
que se engalana de lunas y de escombros,
este virus activo que ni mata
ni deja de matar,
este aviso por última vez.
Abandono la eterna muralla
que amenaza el amor.

Me remito a tu pelo
crecido en un bosque sin mapas,
me remito
a la canción de incertidumbre
que levantan tus manos,
a rastrear tu idioma
de signos, claveles y sellos.
Me propongo
desesperar esta manera de peces ahogados.

¡Cortado!
¡Caído!
¡Deshecho!
como un suspiro que haya querido sucumbir
a causa
de la fatiga de los pájaros.

Quizás estés ya muerto
y esté rodando tu equipaje a lo largo
de un aeropuerto sin edad,
quizás estés llegando entre los agujeros de la escarcha.
Quizás estés muy solo,
inmensamente ausente
y no encuentres la forma de ser de nuevo tú.
Abandono
todo lo que no sea alma
que encienda de nuevo tu sonrisa
y te traiga.